Además de un azud en la localidad santiagueña de Colonia Dora, que toma aguas del curso vital para el departamento santafesino de 9 de Julio, ahora se detecta el robo hormiga. Con el río tan bajo, todo contribuye a que no se cumpla con la cuota mínima de tres metros cúbicos por segundo.
Los pobladores del norte santafesino que ven que el río Salado no trae el caudal comprometido por el gobierno de Santiago del Estero comparten videos -en redes sociales y medios norteños- sobre un nuevo motivo de preocupaciones: el llamado robo hormiga del agua –o al menudeo- de los productores que recurren a bombas extractoras de alta potencia.
Se trata de bombas llamadas “arroceras”, diseñadas para esos cultivos propios de áreas con otra realidad hidrográfica. En el árido sur de Santiago se usan para proveer de riego a los campos con otros fines agropecuarios.Las imágenes que circulan en el norte santafesino son claras: basta con formar una pequeña barrera para cortar el río total, parcial o momentáneamente para endicarlo y aprovechar sus poco caudal. La mitad del arroyito que es hoy el río Salado se alcanza con tan sólo cinco bolsas de las que usa la industria de la construcción rellenas con tierra. El obstáculo al paso normal del agua queda construido a medias, para cerrarlo cuando se usa.
El fenómeno se repite aguas arriba de Santa Fe, en territorio santiagueño y de ese abuso de los productores solo hay registros de puntos cercanos a caminos comunales o puentes.
Como el curso de agua está muy bajo, también esas acciones dispersas provocan serios problemas.
Por otra parte, en Colonia Dora, hoy no pasan los tres metros cúbicos por segundo que determinan los convenios entre las provincias del Comité de Cuenca Interjurisdiccional del Río Salado, confirmó a El Litoral este domingo 13 de diciembre el senador por ese departamento Joaquín Gramajo (PJ).
Y subrayó que desde fines de noviembre la situación no ha cambiado, pese a que las autoridades del ministerio de Infraestructura de la Provincia de Santa Fe han realizado gestiones en para que sus pares de la provincia limítrofe se ocupen de hacer cumplir lo acordado.
La semana pasada, el legislador encabezó un pedido conjunto, firmado por las autoridades municipales y comunales de esa región dirigido al gobernador Omar Perotti para que personalmente le reclame a su par de Santiago del Estero el correcto uso del recurso.
Como se sabe, en la localidad de Colonia Dora existe un azud nivelador cuya misión es compensar las aguas del Salado que son captadas río arriba para el riego de campos. Sin embargo, en tiempos de sequía las cuotas mínimas del caudal de tres metros cúbicos por segundo no se cumplen.
Durante la última sesión del Senado santafesino, Gramajo expuso el problema, se aprobó una comunicación en la que la Cámara alta santafesina pide la intervención personal del gobernador Omar Perotti y hubo publicaciones en los medios de comunicación que tampoco dieron el efecto esperado, resumió.
Una lluvia esperada, pero hasta ahora insuficiencia, se desataba en las última jornada de la semana pasada. La zona necesita no menos de unos 70 y quizá 100 milímetros para darles a los campos la humedad necesaria.
Obras aguas arriba
Los canales de riego para actividades agropecuarias están cargados en Santiago del Estero y Santa Fe sufre las consecuencias aguas abajo, donde el Salado es la fuente que se usa para la potabilización y el consumo de la población.
La Cooperativa de Agua Potable y Otros Servicios de la Ciudad de Tostado ha denunciado con insistencia el tema que se repite con cada período de estrés hídrico.
“Sólo pedimos lo que nos corresponde. Se debe hacer respetar el paso del agua en las ciudades de Añatuya y Colonia Dora. El río ha decrecido muchísimo”, dijo hace quince días el senador. La situación no ha cambiado.
FUENTE: Luis Rodrigo/El Litoral