Cierra sus puertas para siempre el emblemático Mercado ganadero más importante del país. Recuerdos de un pasado brillante y desafíos para un futuro con un gran potencial.
La historia comenzó en el año 1884, cuando los desbordes del Riachuelo llevaron a las autoridades de aquel entonces a planear el traslado de los antiguos mercados a una zona más alejada.
El Intendente Seeber designa como lugar físico a los solares cercanos a la estación Liniers, siguiendo el cauce del arroyo Cildañez. El nuevo lugar no tenía nombre oficial, aunque se sabía que era al fondo del partido de Flores, en los pagos de La Matanza, media legua al sur de Liniers. El 21 de marzo de 1900 se faena el primer animal, y el resto, es historia conocida.
En diálogo con EL CAMPO HOY, su actual presidente, Oscar Subarroca, remarcó las emociones que se cruzan en un momento tan especial.
«Son 120 años de trayectoria, y en particular lo transitamos hace 45 años, por lo que no es un bocado fácil de digerir. Se nos pone bastante difícil y nos invade cierta melancolía a todos quienes trabajamos acá desde hace tantos años».
Sin embargo, se entusiasmó con lo que viene. «Tenemos un proyecto nuevo en Cañuelas, el Mercado Agro Ganadero (MAG), que cuando los productores lo vean, se van a dar cuenta que hemos dado un paso cuantitativo hacia adelante, ya que las instalaciones son súper modernas y está muy bien acondicionado, con un muy buen estándar de bienestar animal».
En cuanto a la fecha concreta del traspaso, manifestó que hay ciertas dudas, aunque no más de fin de mes, por una cuestión legal.
«Veremos luego de la reunión con el gobierno porteño si hoy es la última subasta o se dilata 15 días para poder salir un poco más ordenados, hay que hacer mudanzas y vemos. Siempre nos han atendido con la mayor corrección, pero hay una ley que prohíbe la entrada de los camiones desde el 31 de marzo de este año».
En cuanto al futuro del predio, se mostró escéptico. «El predio pasó de vuelta a manos de la Nación, luego que la gestión de Macri estuviera concesionado a manos de la ciudad. Tengo entendido que quieren llevar adelante un mega plan para desarrollar esas 45 has que hoy tiene el mercado. El paseo de los arrieros, un restaurant, bares, paseos, viviendas para la gente de la zona, etc. Ahora se tienen que poner de acuerdo Nación y ciudad».
Subarroca admite que el mercado está poblado de historias, desde la época de los cuchilleros hasta estos tiempos, todas muy lindas y muy calientes, hay muchos libros que las cuentan.
«Tengo una mezcla de sensaciones, del dejar, irse, desprenderse de algo que lo transitaste durante 45 años no es fácil, uno se lleva todo ese bagaje de recuerdos, de haber defendido a los clientes».
«La voz» del mercado
A la par del presidente, Alfredo Guarino está emocionado. Es que son 46 años de su vida transitando esos corrales, y contando lo que allí ocurre. «Entré en el 75, haciendo cosas para diarios, radios y la Televisión. Muy emotivo todo, 120 años de un monstruo como este mercado».
«¿Tendrá la gente idea de lo que significa esto?», se pregunta Guarino, en referencia a estos 120 años vendiendo millones de dólares de hacienda de palabra y sin firmar un documento, porque nunca se firmó nada. Gente que compró hacienda y la pagó 45 días después».
Y por otra parte, haber sido parte de una historia tan importante como esta.
Liniers resume todo lo que pasa en el campo, invernada, ventas directas, en remates feria, todo se hace de palabra, es una cosa inédita en el mundo.
Alfredo rememora que cuando ingresó fue para poder trabajar de cualquier cosa, y al comienzo era en la oficina de prensa de la DGI. Pedí trabajo, y el negro Tello me dijo que necesitaban un periodista en el mercado, y para mí era chino básico, apenas diferenciaba a los chanchos de las vacas. Empecé a trabajar para La Nación, Clarín y La Prensa. Nadie quería venir a trabajar acá, porque había que ensuciarse con bosta».
Un referente mundial
Consultado respecto a la importancia histórica del mercado, lo justificó explicando que fue el único mercado que funcionaba todos los días, porque luego aparecieron otras formas de comercialización.
Pero eran 25 a 30 mil cabezas por día. En aquel entonces, además, el mercado de lanares de Avellaneda sumaba 70 mil cabezas por día.
Con ese caudal eran 160 mil animales por semana, no había ningún lugar en la Argentina y por eso se transformó en un ícono, y ese precio indicativo de novillo para arrendamiento y para muchos negocios quedó como un referente, un mojón para la ganadería argentina y para muchos países.
En cuanto a lo que se viene, remarcó que es una prolongación de Liniers. «45 firmas consignatarias se hacen cargo, pero no como hasta ahora que simplemente lo administraban, en tierras del Estado. Estos lo compraron, lo construyeron, y es algo espectacular. Es muy moderno y tiene muchas cosas a favor, aunque faltan cosas, alrededor del predio va a ver una estación de servicio, bancos, muchísimas empresas, una enormidad. De momento está funcionando el predio ganadero».
“No queremos tener compromisos políticos, esto es de los productores y punto”, explicó Guarino. «Le pidieron la plata a los bancos, invirtieron millones de dólares, y todo a cargo del sector privado, esto es espectacular, porque no se le debe a nadie. Bueno, a los bancos sí», cerró la nota con una sonrisa.
Un hito que se va
El Mercado de Liniers fue hasta hoy, el centro más importante de transacciones pecuarias del país, a la vez que único en el mundo por sus características propias.
A lo largo de la historia, tuvo lugar auténticas pujas entre compradores, en las que se determinan las cotizaciones rectoras de los precios de la ganadería nacional, tanto en lo referido a la hacienda gorda como a la invernada y cría.
«Regido por la competencia perfecta, un principio que se logra a través del equilibrio entre la oferta y demanda, concentró alrededor del 20 % de la faena total del país y el 50 % de la faena del gran Buenos Aires».
Son 34 hectáreas, con 450 corrales para introducción y extracción de bovinos, 32 básculas automáticas, 2000 corrales para venta, varias emisoras de radio y televisión, además de dependencias para control comercial, fiscal y sanitario.
El monumento al resero
En 1934 se trasladó a la puerta del mercado, el monumento al «Gaucho Resero», obra del escultor Sarniguet, que, con su escueta y solitaria figura, evoca la época ya lejana en que nuestra ganadería se iniciara como una industria provechosa.
en la editorial de aquel entonces, se escribió un homenaje al protagonista silencioso del mercado. «Fue el resero una figura tradicional de los campos argentinos, jinete en su pequeño y fuerte caballo criollo, recorrió una y mil veces la tierra virgen y agreste, desolada y extendida, de la pampa inmensa, que poco a poco y con el hollar del ganado, primero, y la reja del arado después, fuérase convirtiendo en tierra fértil y cultivada, extensa siempre, pero poblada ahora por millones de hombres, grandes ciudades, maquinarias modernas, buenos caminos y numerosas vías férreas, que decretaron la desaparición del «resero», cuyo recuerdo ha de perpetuar ese bronce, como figura inolvidable de la tradición argentina».
«Ha sido el progreso que ha desalojado a este forjador silencioso de ese mismo progreso, porque el prodigioso incremento y adelanto de nuestra ganadería han tenido en él un puntal de importancia; sabedor de su oficio, cuidadoso de su reputación, cooperó en la buena presentación de los ganados que, tras la marcha de muchísimas leguas, llegaban frescos y en brillante estado, a las playas de faena, y ello influyó en forma indudable en la conquista de los mercados del mundo».
EL CAMPO HOY