La Cabaña «Monte Grande» fue ganándose un lugar de prestigio entre los grandes. Desde Pedro Gómez Cello compiten de igual a igual en base al reconocimiento de un sector que cada vez más premia la calidad de sus reproductores.

La Exposición Rural de San Justo significó para ellos una nueva vidriera que permitió revalidar los pergaminos que esta joven cabaña viene cosechando a paso firme.

«Conde», un toro Braford que en el día de la Jura fue elegido Reservado Gran Campeón de la raza, obtuvo en el remate el precio máximo. Se trata de un ejemplar que impone su presencia, y que le hizo difícil la elección a los jurados en una apretada competencia caracterizada por la calidad de la hacienda. Tiene 870 kilos, 43 cm de circunferencia escrotal (una medida que se usa para cuantificar su potencial reproductivo), y es hijo de un toro padre y de una madre propios de la misma cabaña.

«Usamos nuestra propia genética y eso nos llena de orgullo», le dice con una sonrisa Mauricio Zanutigh a Campolitoral. «El toro, que en septiembre cumple 3 años, ya dio servicio en el campo para dejar una progenie. En la jura sanjustina fue reservado campeón de categoría Senior en la categoría del gran campeón de la exposición», agrega.

El objetivo claro

Este galardón que disfrutan hoy es el resultado de un objetivo que se plantearon allá por 1999, cuando junto a su padre Roque, comenzaron a incorporar genética Braford, lo que se consolidó de forma definitiva en 2008, cuando fueron inscriptos en la Asociación. «Ese paso a la formalidad permitió cumplir el objetivo que buscábamos con la incorporación de genética. Queríamos que nuestros reproductores estén a la altura, pero para eso primero debíamos resolver todos los problemas internos de todo tipo», recuerda Mauricio.

Desde entonces, los avances se miden en progresión geométrica. «Vamos avanzando a pasos más acelerados, pero sobre todo con la venta a través de la reincidencia de los productores que te vuelven a comprar. Ese productor que viene por dos años seguidos a buscar tus reproductores te indica que estás haciendo las cosas bien; estamos cumpliendo con la meta de vender animales productivos y funcionales. Y vamos generando una fidelidad; ya nos identifican por nuestras características propias», enfatiza.

El campo de pruebas

En este sentido, Zanutigh remarca que supieron transformar un problema en una oportunidad, ya que el campo que antes despertaba quejas por su dureza, se ha transformado en un verdadero test para que sus reproductores conozcan las adversidades que tendrán por delante.

«Tenemos un campo bastante hostil en materia de producción de comida o pasto natural. Como cuando se vienen las grandes inundaciones o sequías, que también limitan la producción de gran parte del campo. Tenemos menos del 10 % de todas las hectáreas destinadas a la agricultura, que en su totalidad se destina al agregado de valor en la carne a través de la siembra de maíz, sorgo y alfalfa, que permita para aportar calidad proteica». En verano también siembran avena y moha a través de la confección de rollos para la reserva forrajera.

«Con nuestro Ingeniero Agrónomo Emanuel Romagnoni estamos en constante experimentación», confiesa. Algo que le trajo buenos resultados. «Probamos diferentes semillas para ver cuales se adaptan menor a nuestros campos», agrega. Y detalla que una consociada muy buena cuando siembran alfalfa es la avena, que les permite aprovechar el tiempo, porque la alfalfa tarda más para poder aprovechar la primera comida y aumentar la producción de kilos por hectárea de materia seca, manteniendo la calidad. «También probamos con cebada, que dio rollos de excelente digestibilidad, aunque por una cuestión de costos se hace difícil de mantener». Algo importante: el 100 % de los planteles de madres mantienen su alimento a campo natural.

 

Bienestar animal. Una manga techada, sin picanas ni maltratos. El resultado salta a la vista.

 

Finalmente, Mauricio reconoce que para hacer más eficiente la alimentación, no queda otra que caminar el campo y conocer los secretos de cada lote. «Para lograr una mejor nutrición a través de una mejor producción de alimento, fuimos encontrándole la vuelta al campo produciendo alimento de mejor calidad. En 2016 descubrimos la mejor manera de trabajar cada potrero, eso te lo da la experiencia y conocimiento del campo».

Selección nacional

Los Zanutigh apuntan a que cada vaca produzca por lo que realmente es. Y esto se mensura a través de diferentes variables que optimizan la selección. «Medimos kilos producidos por animal, con la meta de un ternero por año por vaca. Además, si una madre tuvo todos hijos reproductores tiene prioridad frente a otra cuya progenie sea de menor calidad», aclara y agrega que la totalidad del rodeo actual es de progenie, ya que en la cabaña no hay rodeo general. Al rechazo lo mandan a un campo alquilado para la recría. «Desde el año pasado, al novillo se lo termina a pasto para que vaya luego a faena y la vaquillona va a servicio para que la aproveche un productor de rodeo general».

La culpa la tuvo River

Consultado por los motivos que los llevaron a elegir esta raza tan emblemática, confiesa que el Braford llegó por una cuestión futbolera. «Nuestro antiguo veterinario nos definió las razas como dos equipos de futbol. Si te gusta el negro; Aberdeen y Angus, y si te gusta el colorado cara blanca, el Hereford y el Braford. Por eso, nuestra pasión por River Plate nos inclinó por el Braford», admite. En pocos años descubrieron la gran adaptación de la raza, y que aquella decisión tenía más argumentos que la camiseta.

 

 Superación. Las inspecciones de la Asociación permiten mejorar le proceso continuo de selección.

Una Pyme que se reinventa

Actualmente, la familia desdobla su trabajo en el campo junto con una planta envasadora de gas en la ciudad de San Justo, algo que desafía la logística empresarial y familiar. «Tenemos a mi madre y mi hermana trabajando en la empresa, junto con Extra Gas, la planta envasadora de gas licuado de San Justo. Siempre capacitándonos con cursos y con todo lo que sirva para crecer». Se suman al equipo Abel, Fabián, Gabriel, Marcelo, Agustina y Johanna.

Sin embargo, en enero del 2016 le tocó atravesar el momento más duro de todos, cuando su padre Roque fue asesinado en San Justo por delincuentes que quisieron asaltarlo en su casa. El hecho, que aún hoy continúa impune, significó un golpe muy difícil al cual tuvieron que sobreponerse como pudieron.

Y la cabaña fue el canal para poder hacerlo. El campo, el escenario para curar esa herida que sigue abierta. De a poco, esos animales se fueron ganando un lugar en los grandes eventos de la raza y de la región, avalando ese trabajo iniciado años atrás.

«Hoy tengo la confianza para ir a competir con los grandes», dice Mauricio. Para eso recuerda que en 2016 ganaron la categoría senior menor de la Internacional Braford en Corrientes. Pero ya habían logrado en ExpoBRA en 2012 el reservado gran campeón. «Y antes, nuestro debut en exposiciones fue en San Justo en 2011 con el gran campeón de la muestra», rememora con orgullo.

En este sentido, remarca que el mérito es general, ya que hoy por hoy, el Braford argentino «es el mejor del mundo», y desde el australiano hasta el estadounidense coinciden. Se invirtió mucho en la genética en un país como el nuestro, que por su extensión y diversidad de ambiente permite que se adapte muy bien, consolidando a una raza que es muy maleable, y que puede estar en todos los ambientes.

Es más, este concepto redobla su importancia en Argentina, donde el dólar, el contexto político, económico y hasta climático es tan volátil. «Pero dentro del campo tenés que seguir produciendo, porque donde no pongo un toro a servicio no tengo terneros para el año que viene, etc. La clave está en la eficiencia», insiste Mauricio.

Sanidad gana fertilidad

Consultado sobre uno de los ejes sobre los cuales se edifica un plan ganadero, sostuvo que «el plan se basa en el uso eficiente de cada producto. Ni en exceso ni por debajo, para no crear resistencia y para no dejar librado nada al azar», en referencia a la importancia de ajustarse a los manuales sanitarios, sobre todo en una zona de garrapatas, pese a que están libres del parásito. Además, hizo especial hincapié en la importancia de cuidar mucho el bienestar animal. «Buscamos el animal dócil, que aprenda rápido las costumbres (a comer, cambios de potrero, ir a las exposiciones). Manso y dócil. No usamos picana ni nada que los mortifique», destaca.

Fuente: Campolitoral

 

 

 

 

 

 

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