
Decir que el año de su aniversario fue un período difícil, con declaraciones de emergencia y desastre (primero por sequías, luego por inundaciones), sería caer en la simplificación de que el campo siempre llora. El punto es que esta región de la provincia, con sus dificultades y sus limitantes, ha logrado en el tiempo entusiasmar voluntades. Esas voluntades desarrollaron la actividad ganadera, que hoy más expectante y conservadora trata de sobrevivir, mientras intenta comprender cómo lidiar con políticas que la postergan y la condenan al atraso.
Más acá en el tiempo, esa misma pasión por hacer, desarrolló y dinamizó una importante área agrícola con alto potencial, pero que todavía no logra equilibrarse, a pesar de manejar técnicas y herramientas tecnológicas, incluso con excelencia operativa y ejecutiva que supera a las de zona núcleo. El tema es que muchas veces no le alcanzan, en medio de este fluctuante comportamiento climático, característico de la región, sumado a su socio (sólo en las ganancias), como es el Estado.
El apalancamiento económico debería ser vital en regiones en desarrollo como éstas. Para ello son necesarias las obras de infraestructura que permitan mejorar su distancia de los mercados (con rutas ágiles y seguras), y las obras hidráulicas (que mitiguen los desastres y permitan rápidas recomposiciones). “Todo, en el mejor de los casos, llega a cuentagotas, en esfuerzos tenues, que muchas veces no alcanzan ni para mantener la esperanza. Lo frugal y consistente sigue en tareas pendiente y borradores”, aseguran desde la entidad.

La lucha ruralista
El sostenimiento de las exposiciones agropecuarias, aún en tiempos difíciles, o el fomento de la actividad caprina de excelencia, promoviendo y auspiciando la Muestra Nacional de la raza Boer, permitieron que se lograra imponer en el calendario anual. Cada año llegan los reproductores bovinos desde cabañas de todo el país, que aportan el progreso genético a los rodeos.
Además, los concursos de jura de las Escuelas Agrotécnicas de todos los años se ha transformado en un momento muy esperado por los alumnos para aprender y competir, intentando llevarse con orgullo el premio para su Colegio, donde más de 10 establecimientos educativos de la gran región acompañan todos los años.
También se destaca el esfuerzo constante y mancomunado junto a firmas consignatarias para preservar la alternativa comercial, tan necesaria para la región, como son los remates ferias mensuales. En este sentido, la adecuación y mejoramiento cotidiano de las instalaciones, adaptándolas a los tiempos que se viven, prestando servicio y comodidad.
El mantenimiento de uno de los pocos bañaderos públicos para ganado de la provincia, es un elemento clave para evitar el traslado de bovinos con garrapatas al resto del país. La constante e ininterrumpida inversión para mantener un acceso seguro al predio ferial, entendiendo lo vital que es para el sector, en una zona donde la falta de pisos y caminos es gravísima en años de excesos pluviométricos como los soportados este verano y otoño.
Poner el hombro
El desafío siempre fue crecer, mejorar, potenciar ideas, sacar los palos en la rueda, no quedarse en el hoy, y trabajar para mañana. En ese camino fuimos coherentes con los desafíos fundacionales de los pioneros que dieron vida a la entidad, quienes ya entendieron en 1943 que las cuestiones sanitarias y plagas eran de vital interés, y que nadie mejor y más interesado que el productor, podía ocuparse de este menester. En 1947 se encargó a través de subcomisiones con este fin, impulsar luchas contra las plagas que perjudicaban la producción.
A partir de estas inquietudes y con apoyo del Estado fue que se activaron las luchas contra la langosta o las hormigas, y contra la garrapata bovina, comprometiéndose en un rol importante en el sostenimiento de la frontera de dicha plaga. Es así que desde 1961 se mantiene ininterrumpidamente el bañadero para bovinos, sin ningún aporte oficial.
Planes sanitarios
A partir de 1963 se impulsa un ambicioso plan piloto de lucha activa contra la garrapata, siendo la única condición para el Estado, que sea un hombre de la comisión de la entidad ruralista local el elegido para estar al frente de las tareas.
Bajo la coordinación del Sr. Miguel Zabala, que el apoyo comprometido de los productores y un gobierno presente no tardaron en aparecer resultados. En pocos años, la mitad del departamento 9 de julio era prácticamente libre del ectoparásito, condición que permaneció por muchos años. Mientras tanto, otra subcomisión empezó a encargarse de la organización y ejecución de vacunaciones contra la fiebre aftosa.
Con el mismo deseo de crecer e institucionalizar, después de muchos años de realizar esta función sanitaria desde la administración propia de la entidad, se decidió a partir del 2015 iniciar el proceso de formación de una entidad independiente.
Se trató de una inquietud propia y de nadie más, y se trabajó con ese fin, obteniendo su personería jurídica, confeccionando sus estatutos, tramitando inscripciones en AFIP, bancarias y todo lo legalmente exigible, con todas las consultas necesarias a los organismos provinciales de control. Siempre sin resentir las obligaciones sanitarias que sin solución de continuidad se siguieron llevando adelante.
Esta es la razón misma de su existencia, avalada con sus infaltables reuniones de comisión, confecciones de actas, con discusiones, con enojos, pero con el firme convencimiento de que la vía institucional (muchas veces más lenta o tortuosa), es la única viable. Sabemos que la suma de ideas y el disenso nos hacen mejores, y no nos queda ninguna duda a nadie de los que hoy integramos estas comisiones, que nos potenciamos.
Auditoría y transparencia
Cuando creíamos haber dado un gran paso emancipatorio, la Unidad Ejecutora Local (UEL) de Tostado ya era una realidad, faltaba sólo la maduración propia, que se da con el recambio genuino, un grupo de productores solicitó que ésta entidad sea auditada. Y así es como después de 4 largos meses de una inspección realizada por el estudio Sacripanti (de Ceres), con un costo cercano a los $ 700.000, se auditaron los primeros tres años de vida de nuestra nueva entidad. Se revisaron cinco campañas de vacunación (con más de un millón y medio de bovinos vacunados en ese período), la compra de las vacunas y la liquidación de contratos con más de 70 profesionales veterinarios que aplicaron esas vacunas, cumpliéndose con la inoculación de todo el rodeo en tiempo y forma.
En marzo se realizó una Asamblea Extraordinaria, donde se expuso el dictamen que subrayó algunas cuestiones administrativas a mejorar o corregir, la mayoría de las cuales han sido corregidas al momento.
Para la tranquilidad de todos los que bregamos por la transparencia de las instituciones, lo más importante, después de semejante operatoria comercial, es que no existe un solo peso que no tenga la documentación respaldatoria correspondiente, dejando claramente a la vista que el dinero de los productores estuvo en manos responsables y decentes, manteniendo y acrecentando su capital en vacunas.
Esto es muy importante en un contexto de inferioridad comercial con la posición oligopólica del laboratorio proveedor. Se hizo mención a la estrecha vinculación existente entre la UEL con la Sociedad Rural como un hecho negativo, cuestión que pone de manifiesto el desconocimiento histórico de los auditores del rol protagónico, indiscutible y esencial en las luchas sanitarias por parte de nuestra entidad. Muy por el contrario, es un orgullo de la entidad y de esta Comisión el haber dado vida a esta nueva institución del norte provincial.
El sueño completo de la entidad
En el corto plazo, ya encima del final de una gestión, próximos a cerrar balance y elegir una nueva Comisión, anhelamos verla con todo su potencial a la par de la Sociedad Rural, tal como lo imaginaron nuestros fundadores y utilizando el edificio que con mucho esfuerzo y dedicación construimos junto a los productores.
Finalmente, creemos oportuno aclarar que en el marco de la refuncionalización que el Estado pretende llevar adelante con el SENASA, y con su decisión de no invertir en oficinas (argumentando que no son necesarias), sería muy importante la adecuación y reestructuración del edificio.
Hoy, el mismo es prestado al organismo nacional, por lo que creemos que sería lógica una justa remuneración por esto, permitiendo optimizar el funcionamiento de la Unidad Ejecutora Local, junto al SENASA en su rol indiscutible. Ello redundaría en una mayor eficiencia de las tareas, facilitando los trámites para productores y profesionales veterinarios. Bregamos para que jamás se convierta en un ente privado, mucho menos en una institución utilizada con fines políticos y por sobre todas las cosas, que nunca deje de ser el organismo sanitario de los productores.