Se trata de una zoonosis muy difícil de manejar en nuestros rodeos comerciales actuales, sobre todo en tambos. Una alternativa complementaria permite ilusionarse con una salida superadora.

Esta enfermedad ya se ha transformado en un verdadero dolor de cabeza, al punto que muchos productores terminan bajando los brazos. Es que aún en los establecimientos más pastoriles tienen muchas de sus categorías manejadas en corrales con cargas instantáneas muy altas, y por ende un alto contacto o interacción entre los animales que conforman el corral.

Esto se agrava, obviamente, en sistemas en confinamiento y sobre todo los bajo establo, en todas sus variantes. Como consecuencia los planes de control y/o erradicación de esta patología, en los tambos afectados, son cada vez más complicados de aplicar con eficacia.

¿Se puede erradicar?

Según los últimos avances en materia sanitaria, podemos afirmar que sí se puede. Primero, controlando la enfermedad y bajando la prevalencia, evitando nuevos contagios; asegurando la viabilidad económica de las empresas, para luego ir por un plan más ambicioso de erradicación.

En este sentido, el horizonte de trabajo no debería ser menor de tres a cinco años de un plan coordinado, siguiendo un programa bien pensado, acorde a cada establecimiento, donde las recaídas (rebrotes) van a estar presentes para lo cual hay que estar preparados, tanto para reaccionar técnicamente como emocionalmente (este no es un dato menor en estos días).

«Estamos trabajando y presentando una técnica de ELISA para la detección de la tuberculosis bovina», le dice a Campolitoral el biólogo Natanael Griffa. «Se hace de forma complementaria a la intra dermo reacción que hace el SENASA, para encontrar aquellos animales falsos negativos (para la técnica oficial). Por una cuestión de inmunidad, la técnica oficial mide la respuesta celular, y la ELISA mide la respuesta humoral, y permite detectar todos los animales dentro de un rodeo usando ambas técnicas», agrega.

«La enfermedad es problemática, es una zoonosis, y es de suma importancia poder bajar las prevalencias dentro de los rodeos y trabajar de una forma más segura para el personal y para los consumidores», sostiene.

Griffa forma parte de un trabajo conjunto llevado a cabo en establecimientos productivos privados en varias provincias, el INTA Castelar, la Facultad de Ciencias Veterinarias de Esperanza, y la de Río IV, el Ministerio de la Producción de Santa Fe, SENASA, CEDIVE y veterinarios privados, que permite ilusionarse con una salida superadora al esquema actual.

Pilares del plan

Según explican, un plan integral de control o erradicación de esta patología cuenta con dos grandes pilares: uno es lo referente a diagnóstico y segregación inmediata de los animales positivos a las técnicas de diagnóstico usadas, hasta la venta de los animales. El otro frente está en lo referente al manejo. Según los especialistas, el 30% de los logros estarían representados por el diagnóstico y segregación, mientras que el manejo es responsable del otro 70% del logro final. Ahora bien, cada uno por sí solo no funciona y es necesario ejecutar los dos frentes en forma conjunta.

La técnica de Elisa busca problemas en los rodeos, este tipo de animales, que desde el punto de vista epidemiológico tienen un impacto muy grande para la permanencia de la enfermedad. Con la estrategia convencional y tradicional de sólo diagnóstico con prueba de tuberculina (u otra técnica que mida inmunidad celular), estos animales ppd negativos permanecen en los rodeos.

Con estos conceptos, proponen trabajar en primera instancia con la técnica de tuberculina siempre (de hecho, la técnica de Elisa no funciona sin la tuberculina previa). Además, debe ser llevada a cabo por un veterinario sanitarista habilitado, capacitado, entrenado, involucrado, con equipo adecuado, antígeno de potencia conocido, y con una interpretación de los resultados estricta: los animales reaccionantes a esta primera prueba, con 3 ó más milímetros de reacción (en la práctica se aconseja palpar, en vez de medir, y dar positivo a todo animal que tenga reacción en el punto de inyección). Leídos a las 72 horas, son positivos, y no se hace ninguna prueba complementaria con ellos: o sea que van a segregación hasta su destino a venta en un tiempo variable para cada situación.

Esto es muy importante: el grupo de trabajo y los científicos y especialistas que los asesoran, creen en la tuberculina como prueba. Solo se someten a la prueba complementaria del Elisa los animales negativos a la PPD.

En otras palabras, el Elisa es una técnica superadora y complementaria a la PPD, no sólo que no reemplaza la PPD, sino que debe ir indefectiblemente después de una «muy buena tuberculina», en un lapso de 14 días posteriores a la inyección de la PPD (estudio de curvas de respuesta en un número importante de animales, ver gráfico). Esto es debido a que ese 0,1 mililitro de PPD que se inyecta es suficiente para aumentar los anticuerpos contra la tuberculosis y hacer que los animales den positivos al Elisa. Esto ocurre sólo en los animales con la memoria inmunológica activada, es decir animales que alguna vez estuvieron en contacto con el M.bovis. No reaccionan, y lo vimos muchas veces en forma experimental, animales de rodeos realmente negativos, o en animales que no tuvieron alguna vez contacto con la enfermedad (es bajísimo el impacto de falsas reacciones positivas, pero este resultado está directamente relacionado al punto de corte que se elija, tema aún en estudio y experimentación).

El caso argentino

Esta técnica está aprobada en algunos países (como Chile, que hace varios años que incorporó la técnica de Elisa de un laboratorio internacional como técnica oficial disponible), pero en nuestro país no está oficializada aún y probablemente pasen muchos años para que esto ocurra.

Por esto, por ahora es opcional y voluntaria por parte de los productores que quieran encontrar animales portadores de la tuberculosis bovina extras, sumados a los que encuentra en primera instancia la tuberculina, que sigue siendo la técnica oficial y tiene que estar siempre ante de un Elisa. De hecho el veterinario sanitarista interviniente deberá certificar solo bajo los resultados de la técnica oficial vigente, es decir la tuberculina.

También debemos decir que esta técnica de Elisa (de las que hay varias versiones desarrollándose en nuestro país y todas funcionan bajo el mismo concepto) sigue siendo experimental, en el sentido que se sigue trabajando en descifrar ciertas características o alcances.

Uno de ellos es el punto de corte (que se fue bajando con el transcurso de los trabajos de experimentación), frecuencia de uso , etc. No obstante, hay mucha experiencia y datos obtenidos por el uso e implementación de esta tecnología en varios sistemas de producción con resultados alentadores, y ya no se puede negar que la intradermoreacción (prueba de la tuberculina o PPD) deja vacas que realmente estarían enfermas como negativas y que seguirían en los rodeos problemas, lo más probable eliminando activamente la enfermedad, pero que con la técnica de Elisa las podemos identificar y segregar conjuntamente con las previamente dadas positivas por la PPD.

Manejo y más manejo

Los especialistas recomiendan criar las terneras nacidas en el rodeo en forma biológicamente segura desde el punto de vista del contagio de esta enfermedad. Esto es: disminuir el contacto del ternero con su madre al parto; suministro de calostro seguro, previamente pasteurizado o provenientes de vacas con alta probabilidad de negatividad del rodeo; y uso de sustituto lácteo o leche pasteurizada en la crianza. «Se debe evitar por todos los medios el uso de leche cruda en las crianzas de las terneras de reposición. Esta es sin duda la medida de manejo más urgente y de mayor impacto en el manejo del control de la tuberculosis en los tambos».

Además, un diagnóstico con PPD a todas las terneras así criadas, desde los 60-70 días de vida y cada 90 días hasta el parto de las mismas (eliminando las reaccionantes que puedan encontrarse), más la separación estricta de todos los demás animales adultos del rodeo, aunque sean negativos a varias repeticiones de las técnicas diagnósticas antes nombradas. Segregación de los animales jóvenes después del parto.

Capacitación de todo el personal afectado a la actividad, cuyo éxito se basa en la ejecución exacta de todas las tareas. «Desde el manejo de parto, crianza, recría, segregación estricta de tropas, desinfecciones, y muy especialmente el cuidado personal de ellos mismos en la realización de estas tareas, dado que la tuberculosis bovina forma parte de las enfermedades del ganado transmisibles al hombre».

Campolitoral

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